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Minimalismo: Una crítica del consumo

Por: Daniela Salom Valencia

Hoy en día, vivimos en una sociedad en donde la modernidad ha condicionado la manera de comportarnos. La tecnología se ha vuelto indispensable para nuestras vidas cotidianas y hemos adoptado la forma de pensar impuesta por la publicidad de que más es mejor. Pero, ¿en realidad será así? Minimalism, un documental de Netflix, nos lleva en un viaje de casi hora y media donde nos invita a reflexionar sobre nuestra manera actual de vivir la vida.

Debido al aumento exponencial de la publicidad que está presente en todas partes a nuestro alrededor, nuestro estilo de vida ha pasado de ser uno en donde teníamos solo lo que necesitábamos a uno superficial en donde las cosas materiales se volvieron esenciales. La industria de la publicidad y de la mercadotecnia ha instaurado una filosofía de vida en donde es necesario comprar para sentirse lleno y poder eliminar ese vacío en nuestras vidas.

Esta filosofía de vida nos ha enseñado a relacionar la felicidad y el éxito con los bienes materiales que tenemos a nuestra disposición, pensando así que entre más tengamos más exitosos y felices seremos otorgandonos un sentido de pertenencia dentro de la sociedad. Cada vez que obtenemos un bien material, nuestro cerebro genera dopamina por lo que nos volvemos mayormente adictos a consumir para sentirnos bien. Compramos porque eso es lo que la industria de la publicidad nos ha hecho creer que necesitamos. 

Una de las características de la sociedad del consumo moderno, es la obsolescencia de los productos. Dos ejemplos muy claros de esto, son la industria de la moda y la industria de la tecnología ya que hoy en día las empresas fabrican sus productos para que solo sean útiles por un periodo de tiempo determinado, generando así una necesidad de seguir comprando. Esta necesidad genera una rentabilidad muy grande para esas industrias. 

Debido a que vivimos en una sociedad de consumo inminente, los bienes materiales, como lo mencioné anteriormente, causan en nosotros un sentido no solo de pertenencia sino también de estatus el cual nos da un supuesto valor como seres humanos. En esta nueva realidad, sin embargo, nos aferramos más a los productos y a los bienes que a las personas, lo cual nos desvía de lo que es verdaderamente importante. Esto ha provocado que centremos nuestra vida alrededor de lo que tenemos y no de lo que somos, perdiendo así el verdadero sentido de la identidad. Hoy, esa misma identidad humana, ya no se trata de lo que hacemos como personas sino que se ha transformado en lo que poseemos. 

En una modernidad en donde la publicidad ha hecho una inversión exponencial para hacernos creer que lo más importante es tener, parece relevante reflexionar al respecto y cuestionar nuestro modo de vida actual. ¿Qué es lo que realmente le agrega un valor intangible a nuestras vidas? Lo más importante es no perder de vista que la identidad humana no depende de las cosas que posees sino de como vives. Comencemos a llevar una vida más intencional. 

“Amen a las personas y usen las cosas porque al revés nunca funciona”.

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