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El dilema de las redes sociales: El capitalismo como sistema de control

Por Daniela Salom

En una realidad en donde la tecnología ha tomado el control de nuestras vidas, parece casi imposible imaginarse nuestro día a día sin esta. Las redes sociales nos han hecho creer que somos libres pero ¿será verdad o será una simple ilusión? El documental de Netflix, “El dilema de las redes sociales”, intenta abrirnos los ojos sobre este problema que vemos como necesidad que se ha terminado convirtiendo en una adicción.

El uso de las redes sociales es justamente adictivo porque los sistemas operativos de estas mismas están diseñados para darte lo que creen y saben que quieres y necesitas. Esta manipulación psicológica transforma nuestros pensamientos y actitudes en algo que ellos pueden controlar y moldear cómo ellos quieran. El problema es que lo hacen de una manera tan sutil y gradual que nadie se da cuenta de que por medio del contenido al que son expuestos, ellos cambian como personas. Como lo mencionan en el documental, si no pagas por el producto tú eres el producto. 

Como mencioné anteriormente, las redes sociales son adictivas. La razón de esto es por los efectos positivos instantáneos que obtenemos. Los likes y los comentarios que recibimos en nuestras fotos nos hacen sentir queridos y nos hacen sentir importantes y visibles. Podemos creer que todo esto es perfecto y nos podríamos cuestionar porque querríamos sacrificar el sentirnos así. La realidad es que aunque sí hay un lado positivo, también existe uno negativo cuyos efectos son más dañinos de lo que creemos. De hecho, existen estudios donde se ha demostrado que gracias a las recompensas inmediatas positivas que recibimos, nos volvemos adictos a ellas esperando constantemente eso. El problema viene cuando no lo conseguimos y es ahí que empezamos a sentirnos mal con nosotros mismos porque hemos aprendido a conectar nuestro valor como seres humanos con los likes o comentarios que recibimos. 

Continuando con lo anterior, hay un estudio altamente preocupante donde se expone que el nivel de niñas adolescentes que han terminado en el hospital por intentos de suicidio es mayor a las niñas mayores y que esa cifra ha incrementado con los años. Podemos ver con claridad que existe un problema muy grande de autoestima y que nos hace cuestionar el impacto en la salud mental que tienen las redes sociales sobre todo en la comparación de uno mismo con las otras personas y la aspiración de ideales falsos que generan una ansiedad por querer estar a la altura.

También, hoy en día, las “fake news” se han apoderado de las redes sociales. De hecho, un estudio de MIT muestra que este tipo de noticias se esparcen mucho más rápido que las reales y que la gente en verdad cree esas noticias. Cómo algunos sabrán, estamos a casi un mes de las elecciones de los Estados Unidos y la autenticidad de estas está una vez más en juego. Hoy, gracias a la rápida distribución de las fake news, entre otras cosas, la democracia está enfrentando una crisis de confianza. 

A pesar de que estos efectos negativos son producto de las creaciones humanas, es nuestra responsabilidad generar y exigir cambios en la manera en la que las corporaciones grandes como Google y Facebook utilizan la tecnología y nuestros datos. Esos cambios llevan mucho tiempo pero mientras tanto, es importante empezar a elegir por nosotros mismos, lo que queremos consumir, seguir sólo las páginas o las personas que nos aporten cosas en vez de simplemente seguir consumiendo lo que las redes sociales quieren que consumamos. A través del cambio en nuestras actitudes y nuestra toma de decisiones, tenemos la responsabilidad de transformar el modelo de negocio corrosivo en uno más sano.

“Uno de los grandes fracasos de la tecnología actual es un fracaso real de liderazgo”

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